La
piel sirve como la barrera más externa entre un organismo y su entorno y cumple
numerosas funciones fisiológicas y ecológicas. En los lagartos, la morfología
de las escamas es un rasgo adaptativo importante relacionado con las respuestas
a las influencias ambientales, como temperaturas extremas, radiación
ultravioleta, sequía y perturbaciones antropogénicas. Bajo esta premisa, el
primer autor K. Kelly junto con cinco investigadores de diferentes
universidades publicaron a finales del año pasado el artículo “Enviromental
drivers of scale morphology in a Canary Island lizard across 3700 m of
elevation”, en la revista Journal of Zoology.
El
estudio realizó un análisis de los factores ambientales que influyen en la
variación intraespecífica de la ecomorfología de las escamas del lagarto
insular de Tenerife Gallotia galloti, a lo largo de 3700 m de altitud,
considerando diferentes condiciones macro y microclimáticas, así como distintos
grados de influencia antropogénica, y en tres regiones corporales: dorsal,
ventral y caudal.
Los investigadores encontraron varias correlaciones que sugieren múltiples dependencias de la morfología de las escamas con respecto a la variación ambiental. La correlación positiva entre: temperatura en julio, velocidad del viento a 3 cm del suelo y densidad de escamas dorsales; mostró que las escamas más densamente empaquetadas se asocian con ambientes más cálidos y secos. Esto podría estar relacionado con la función termorreguladora e hidrorreguladora de la piel, ya que la parte dorsal del cuerpo es la más expuesta. Una mayor exposición al sol se asoció con escamas dorsales y caudales más grandes, lo que indica una posible función fotoprotectora. Las escamas ventrales no están expuestas a la presión de la radiación solar ni del viento. Por consiguiente, las escamas ventrales no mostraron correlación con estos factores, pero se observó que una mayor proporción de variación de temperatura diurna/nocturna en relación con los cambios estacionales se asoció con una mayor densidad de escamas ventrales. El índice de huella humana se correlacionó positivamente con escamas ventrales más grandes y densas (y no con las dorsales ni las caudales). En general, los resultados ilustran la complejidad de las respuestas morfológicas de las escamas ante diferentes variaciones ambientales. Evidentemente, Gallotia galloti presenta diversidad morfológica en respuesta a las condiciones climáticas y la urbanización, lo que resalta la posible importancia ecológica de la variación en el tamaño de las escamas. Los autores han sugerido que en futuras investigaciones deberían indagar sobre la base genética y los posibles efectos del cambio climático en la morfología de las escamas.
Enlace:Kelly et al., 2025

