Este
fin de semana finaliza la primavera y, con este periodo, muchas de las
polinizaciones se dan por acabadas; toca esperar los resultados de esta temporada.
En las islas, como en el caso de Canarias, donde las comunidades biológicas son
relativamente simples, en comparación con el continente, los roles ecológicos
están sustentados por las pocas especies existentes. Por lo tanto, las
comunidades de polinizadores están compuestas por un grupo taxonómicamente
diverso de organismos (por ejemplo, insectos, lagartos y aves), algunos de
ellos con un comportamiento oportunista de alimentación a base de néctar. Sobre esta premisa, los investigadores Aarón
González y Felipe Siverio publicaron en la revista Journal of Pollination
Ecology un revelador estudio denominado “Flower-visiting lizards as key
ecological actors for an endemic and critically endangered plant in the Canary
Islands”.
En
este estudio de campo realizado en la isla de Tenerife, se investigaron algunos
componentes de la eficacia de la polinización de Lotus maculatus
(Fabaceae), una especie endémica de las Islas Canarias en peligro de extinción.
En un experimento de exclusión floral, se embolsaron flores y se compararon su
posterior fructificación y la formación de semillas con las de flores de
control. Se contabilizó el número de interacciones con visitantes florales
vertebrados e invertebrados; registrándose si dichas interacciones eran
legítimas (potencialmente polinizadoras) o no legítimas (robo de néctar).
Además, se estimó la carga de polen en los lagartos y se buscó alguna relación entre el éxito reproductivo de las plantas individuales y el número de visitas de las tres especies que más visitan las flores (tanto en términos de frecuencia de aparición en los censos como de número de visitas florales). Las flores embolsadas fructificaron menos y con menos semillas que las flores de control. El único vertebrado observado visitando las flores fue el tizón, lagarto endémico de Tenerife (Gallotia galloti), cuyas interacciones siempre fueron legítimas y con aproximadamente la mitad de los individuos capturados portando granos de polen. El insecto que visitaba las flores con mayor frecuencia fue la abeja melífera (Apis mellifera), especie exótica invasora, seguida de la nativa abeja solitaria (Lasioglossum arctifrons). Sin embargo, la abeja melífera solo se dedicaba a robar néctar, y la abeja solitaria no era una polinizadora eficaz, sino más bien una recolectora de polen. La fructificación de las plantas individuales se relacionó positivamente solo con la frecuencia de las visitas del lagarto.
Por lo tanto, el lagarto parece desempeñar un papel clave en la gestión de la conservación de L. maculatus. También pone de manifiesto que no siempre las abejas son la mejor opción, ni que las invasoras abejas melíferas son las responsables de la polinización de un territorio que ha evolucionado sin estas.







